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ABC OF CLINICAL ELECTROCARDIOGRAPHY

June 29th, 2010 Ruben Roa No comments

ca-pub-5387861572296846 ABC OF CLINICAL ELECTROCARDIOGRAPHY
FRANCIS MORRIS
JUNE EDHOUSE
WILLIAM J BRADY
JOHN CAMM
BMJ Books

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Bronquiolitis

June 10th, 2010 Ruben Roa No comments

Fuente: Wikipedia

Bronquiolitis
Clasificación y recursos externos
Wikipedia NO es un consultorio médico Aviso médico
Bronchiolitis chest X-ray.jpg
Rayos X de tórax mostrando hiperinflación con diafragma aplanado y atelectasias bilaterales en un recién nacido de 16 días.


CIE-10 J21
CIE-9 466.1
DiseasesDB 1701
Medline Buscar en Medline (en inglés)
MedlinePlus 000975
eMedicine emerg/
MeSH D001988

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La bronquiolitis es un término usado en la medicina humana y animal que se refiere a la inflamación de las vías aéreas pequeñas, fundamentalmente los bronquiolos de lactantes menores de 2 años de edad.[1] En la mayoría de los casos, la bronquiolitis es precursora de asma y se caracteriza por secreción nasal, tos y dificultad para respirar en lactantes con o sin fiebre, presidido por una infección respiratoria alta, tal como una coriza o una otitis media.[2] La causa más frecuente es viral—coronavirus, virus sincitial respiratorio, Paramyxoviridae y otros—.[3]

En adultos, la bronquiolitis es una lesión que se desarrolla en los pulmones de pacientes fumadores y aunque en general tiene buen pronóstico, tiende a evolucionar hacia la fibrosis pulmonar y ocasionar en el paciente franca limitación funcional y muerte.[4]

El tratamiento para los recién nacidos con bronquiolitis incluye la administración de oxígeno suplementario, succión nasal, toma de abundantes líquidos para prevenir la deshidratación y otras terapias apoyo. Los niños de alto riesgo que deben ser hospitalizados incluyen aquellos menores de tres meses de edad y aquellos obtenidos de un parto prematuro, o que tengan una enfermedad cardiopulmonar subyacente, inmunodeficiencia, dificultad respiratoria o insuficiente oxigenación.[5] El uso de corticosteroides sigue siendo controversial.

Contenido

Epidemiología

La bronquiolitis suele ser una infección estacional característica de las temporadas frías—principalmente en invierno y primavera[6] y afecta por igual a lactantes del género masculino que el femenino, aunque puede verse una leve tendencia a favorecer a los varones hasta una relación de 1,25-1.7:1 con las niñas.[7] [8] Aunque los datos son incompletos, la frecuencia de la bronquiolitis en países en vías de desarrollo parece ser muy similar a los reportados en los Estados Unidos y otros países desarrollados.[9] [7]

La bronquiolitis aguda viral es una enfermedad común en la infancia que afecta a niños menores de 2 años en quienes representa la causa más frecuente de consulta hospitalaria durante las épocas de invierno.[6] [10] Es la infección respiratoria más frecuente en lactantes, afectando al 11 – 12%, de los cuales 2% llega a requerir hospitalización. El pico de incidencia de la enfermedad se encuentra en edades entre los 3 y 6 meses, con un 50% de los casos y el período de incubación es de 7 días con epidemias que suelen durar 5 meses.[11]

Los niños que nacieron prematuramente constituyen un grupo de riesgo más susceptible a la bronquiolitis por razón de su menor grado de maduración pulmonar.[11]

Etiología

La bronquiolitis es causada generalmente por el virus sincitial respiratorio (VSR) en el 60 – 80% de los casos.[3] Otros microorganismos que pueden causar esta enfermedad incluyen influenza, parainfluenza, coronavirus, virus de la parotiditis, rinovirus.[1] La bacteria Mycoplasma pneumoniae puede ser causante del 5% de los casos de bronquiolitis.[12] Los adenovirus suelen ser los causantes de los cuadros más graves y floridos de bronquiolitis. Ocasionalmente se ven casos de bronquiolitis causados por enterovirus o el virus del sarampión. No existen casos de etiología bacteriana.[11]

La fuente de infección suele ser un niño mayor con una infección respiratoria superior y que una semana antes le transmite la infección al entrar en contacto con el lactante.[11] Se ha demostrado que la contaminación ambiental es capaz de desencadenar crisis bronquiales obstructivas en niños con síntomas respiratorios.[13]

Patogenia

Microscopía electrónica del virus respiratorio sincitial, la principal causa de bronquiolitis en menores de 2 años de edad.

Siguiendo los criterios de McConnochie se considera bronquiolitis como el primer episodio agudo de dificultad respiratoria con sibilancias, precedido por un cuadro catarral de vías altas (rinitis, tos con/sin fiebre), que afecta a niños menores de 2 años, aunque preferentemente se da en el primer año de vida.[14]

La bronquiolitis es un proceso inflamtaorio infeccioso en la que los bronquiolos de las vías aéreas más distantes que causa que conlleva a la producción excesiva de moco, muerte de las células epiteliales, infiltrado de células linfocitarias y neutrofílicas y edema de la capa submucosa.[8] Todo ello produce un estrechamiento de las vías respiratorias pequeñas, una disminución de la ventilación en las zonas afectadas causando un trastorno en la relación ventilación:perfusión y suministro inadecuado de oxígeno.[7] En los casos más graves de bronquiolitis se produce necrosis del epitelio bronquiolar.[3]

Las células epiteliales liberan citocinas y quimocinas, las cuales amplifican la respuesta de reclutamiento de células inmunes a las vías aéreas afectadas provocando una regulación anormal de linfocitos T, hiperproducción de inmunoglobulina IgE y liberación de mediadores inmunitarios adicionales. El interferón y las interleucinas 4, IL-8 e IL-9 se encuentran en elevadas concentraciones en las secreciones de las vías respiratorias de pacientes con bronquiolitis.[15]

En infecciones por el virus sincitial respiratorio, se pueden aislar IgE específica contra el virus, así como IgA secretora contra el virus en la mucosa nasal. Los niños con elevados niveles de IgE pudieran tener factores genéticos y ambientales que los predisponen a tener asma en los primeros años de vida.[2]

Cuadro clínico

En un caso típico, la bronquiolitis se presenta en un niño menor de dos años quien presenta un cuadro agudo de obstrucción de las vias respiratorias inferiores, caracterizado por tos, silbidos en el pecho, y respiración entrecortada y rápida de varios días de evolución, habitualmente precedido de sintomatología respiratoria de las vias altas (como un resfriado común).[1] Otros síntomas incluyen piel azulada por falta de oxígeno, falta de respiración o dificultad respiratoria, fiebre, tiraje intercostal y aleteo nasal en bebés.[11] Los datos radiológicos pueden mostrar atrapamiento aéreo y aplanamiento de los arcos costales.[16]

Los factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad son: edad menor de 6 meses, falta de lactancia materna, hacinamiento, asistencia a guarderías y convivientes fumadores.[10] Los factores de riesgo para enfermedad severa son: edad menor de 3 meses,[10] antecedente de nacimiento prematuro, y presencia de enfermedades asociadas (cardiopatías congénitas, enfermedad pulmonar o neuromuscular crónica, o inmunodeficiencias).

Diagnóstico

El diagnóstico se determina fundamentalmente por el examen clínico,[17] debiéndose cumplir los siguientes requisitos, siguiendo los criterios de McConnochie:

  1. Edad < 1 año: algunos autores la alargan a los 18-24 meses.
  2. Primer episodio: criterio indispensable.
  3. Cuadro clínico: tos, rinorrea, fiebre y dificultad respiratoria. En la exploración destacarán la taquipnea, tiraje intercostal y la auscultación de sibilancias espiratorias.

Habitualmente no se necesitan exámenes complementarios para realizar el diagnóstico, puede ser necesario realizar radiografías de tórax para descartar una posible neumonía u otras complicaciones. No todos los pacientes con bronquiolitis necesitan una radiografía de tórax, solo aquellos niños en los que se considere que presentan una complicación o se esté estableciendo otros diagnósticos diferenciales. Es posible realizar la detección de antígeno de VSR por técnicas de inmunofluorescencia sobre secreciones de la nasofaringe.[17] El hemograma puede mostrar un conteo de glóbulos blancos variable con cierta neutrofilia inicial.

Después de un cuadro agudo, puede ocurrir que las vías respiratorias continúen muy sensibles durante varias semanas, contribuyendo a la aparición recurrente de tos y silbidos torácicos. Existe una relación con la aparición de asma a una edad más avanzada: posibles explicaciones son que la bronquiolitis causa asma debido a que produce una inflamación por un período largo de tiempo, o los niños que están destinados a ser asmáticos son más propensos a desarrollar bronquiolitis.

El diagnóstico diferencial cuenta con otras causas de dificultad respiratoria, como una laringitis o un cuerpo extraño incrustado en las vías respiratorias altas, adenoides hipertróficas, intoxicación con aspirina y fibrosis quística, entre otras patologías.[17]

Tratamiento

Criterios de hospitalización de niños con bronquiolitis[5]
Edad: Menores de 3 meses
Edad gestacional: Menor de 34 semanas
Inmunodeficiencia o patología cardiopulmonar de base
Frecuencia respiratoria: > 70 latidos por minuto
Distrés respiratoria con oxigenoterapia, letargo
Atelectasia o consolidación en radiografía de tórax

En la mayoría de los niños, la bronquiolitis es una enfermedad autolimitada y puede ser manejada en la casa del paciente. Sin embargo, para niños con factores de riesgo considerables o severos, incluyendo enfermedades concomitantes o preexistentes, bajo peso, prematuridad o desnutrición, entre otros, el manejo de la infección debe ser supervisado por un entorno médico.[18]

El tratamiento de la bronquiolitis se ha modificado poco a lo largo de los años, no existen tratamientos cuya efectividad se haya demostrado y, por lo tanto, en muchos casos, la efectividad de la estrategia terapéutica empleada carece de evidencias concluyentes.[19]

La terapia es principalmente de apoyo donde la oxigenación e hidratación constituye el pilar fundamental.[18] En ocasiones se precisa la administración de terapia intravenosa, especialmente en niños muy pequeños en los que la dificultad respiratoria puede ser tan importante que dificulte la alimentación.[11] También puede ser necesario suministrar oxígeno para mantener los niveles de oxígeno en la sangre, y en casos severos el niño puede necesitar ventilación mecánica. Se deben usar antipiréricos para el control de la fiebre. Diferentes publicaciones presentan opiniones contradictorias acerca de la validez de la fisioterapia respiratoria en pacientes con bronquiolitis.[6]

No se ha demostrado si la nebulización o la humidificación templada sea beneficiosa, y tampoco existen pruebas de que la humidificación en sí misma tenga ningún efecto positivo en el tratamiento de la bronquiolitis.[19]

La ribavirina es una droga antiviral que tiene cierto efecto en las infecciones por VSR, utilizado hace unos años pero que se encuentra en desuso en el momento actual porque su efectividad es controversial.[11] Generalmente no está admitido el uso de antibióticos salvo que se sospeche infección bacteriana. Las drogas brocodilatadoras pueden producir cierto efecto en algunos niños, así como el anticolinérgico bromuro de ipratropio.[5] La adrenalina nebulizada parece producir mejoría en estos niños pero al terminar su período de acción puede producir un efecto de rebote, en que aumenta el cuadro obstructivo de las vías respiratorias, por lo cual su utilización sigue siendo controvertida. No está indicada la administración de corticoides de forma rutinaria, para ayudar a desinflamar los bronquiolos y aliviar el proceso obstructivo.[17] Pueden proporcionar algún beneficio pero estudios de metaanálisis han producido resultados inconsistentes.

Prevención

Hasta la fecha, no hay una vacuna disponible para prevenir la infección por el virus sincitial respiratorio. Sin embargo, la profilaxis en lactantes con palivizumab, un anticuerpo monoclonal para bebés que estén en alto riesgo de desarrollar enfermedad severa a partir del VSR,[1] como los recién nacidos prematuros, ofrece una reducción del riesgo de hospitalización en un 45-55% de los casos.[20] Por lo general se indica una vez al mes por inyección intramuscular en una dosis de 15 mg/kg, durante la época estacional de mayor riesgo.[5]

Otra opción para bebés con alto riesgo de infección por el virus sincitial respiratorio, es la inmunoglobulina anti RSV por vía intravenosa (RSV-di [RespiGam]). La Academia estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda profilaxis con palivizumab o RSV-IG en lactantes y niños de alto riesgo.

La rentabilidad de la profilaxis de la bronquiolitis es incierta. Un estudio sugiere que la profilaxis proporciona ahorros verdaderos, mientras que otros reportes estiman costos mucho más altos al prevenir los casos.[5]

El uso de medidas de control de infecciones puede reducir la transmisión nosocomial de infecciones del virus sincitial respiratorio.[5]

Referencias

  1. a b c d [MedlinePlus] (noviembre de 2007). «Bronquiolitis» (en español). Enciclopedia médica en español. Consultado el 4 de diciembre de 2008.
  2. a b SANCHEZ D, Ignacio, NAVARRO M, Héctor, BERTRAND N, Pablo et al. Análisis acústico de las sibilancias en lactantes con obstrucción bronquial aguda: Estudio de seguimiento. Rev. méd. Chile. [online]. jul. 2002, vol.130, no.7 [citado 05 diciembre de 2008], p.760-767. Disponible en la World Wide Web: [1]. ISSN 0034-9887.
  3. a b c Harrison Principios de Medicina Interna 16a edición (2006). «Capítulo 170. Infecciones respiratorias virales comunes y síndrome respiratorio agudo grave (SARS)» (en español). Harrison online en español. McGraw-Hill. Consultado el 5 de diciembre de 2008.
  4. GARRIDO, L, GLEDHILL, T, FUENTES, Z et al. Bronquiolitis Respiratoria como causa de Fibrosis Pulmonar (Br-Fp): Estudio Histopatológico y Ultraestructural de tres casos. RFM. [online]. jul. 2003, vol.26, no.2 [citado 05 diciembre de 2008], p.112-115. Disponible en la World Wide Web: [2]. ISSN 0798-0469.
  5. a b c d e f «Treating Acute Bronchiolitis Associated with RSV» (en inglés). Am Fam Physician 69:  pp. 325–30. 2004. http://www.aafp.org/afp/2004/0115/p325.html. Consultado el 25 de febrero de 2010.
  6. a b c BOHE, Liliana, FERRERO, María Elisa, CUESTAS, Eduardo et al. Indicación de la fisioterapia respiratoria convencional en la bronquiolitis aguda. Medicina (B. Aires). [online]. mayo/jun. 2004, vol.64, no.3 [citado 05 diciembre de 2008], p.198-200. Disponible en la World Wide Web: [3]. ISSN 0025-7680.
  7. a b c Louden, Mark (noviembre de 2007). «Pediatrics, Bronchiolitis» (en inglés). Emergency medicine. eMedicine.com. Consultado el 4 de diciembre de 2008.
  8. a b DeNicola, Lucian Kenneth (septiembre de 2008). «Bronchiolitis» (en inglés). Infectious Diseases. eMedicine.com. Consultado el 4 de diciembre de 2008.
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  10. a b c ZAMORANO W, Alejandra, MARQUEZ U, Sonia, ARANGUIZ R, Juan Luis et al. Relación entre bronquiolitis aguda con factores climáticos y contaminación ambiental. Rev. méd. Chile. [online]. oct. 2003, vol.131, no.10 [citado 04 diciembre de 2008], p.1117-1122. Disponible en la World Wide Web: [4]. ISSN 0034-9887.
  11. a b c d e f g Inarejos García, María (2007). Enfermería pediátrica (en español), Elsevier, España, pp. 223. ISBN 8445813994.
  12. DAVILA AGUERO, Gerardo. Micoplasma en patología pulmonar pediátrica. Rev. peru. pediatr. [online]. may./agos. 2007, vol.60, no.2 [citado 05 diciembre de 2008], p.101-104. Disponible en la World Wide Web: [5]. ISSN 1993-6826.
  13. Saskia C van der Zee, Gerard Hoek, H Marike Boezen, Jan P Schouten, Joop H van Wijnen, Bert Brunekreef. Acute effects of urban air pollution on respiratory health of children with and without chronic respiratory symptoms (artículo completo disponible en inglés). Occup Environ Med 1999; 56: 802-12. Último acceso 4 de diciembre de 2008.
  14. J Díez Domingo, M Ridao López, I Úbeda Sansano, A Ballester Sanz. Incidencia y costes de la hospitalización por bronquiolitis y de las infecciones (en español). Anales de Pediatría. ISSN:1695-4033
  15. McNamara PS, Flanagan BF, Hart CA, Smyth RL. Production of chemokines in the lungs of infants with severe respiratory syncytial virus bronchiolitis (en inglés). J Infect Dis. Apr 15 2005;191(8):1225-32. Último acceso 4 de diciembre de 2008.
  16. NANDI-LOZANO, Eugenia; ESPINOSA, Luz Elena; VINAS-FLORES, Lucía and AVILA-FIGUEROA, Carlos. Infección respiratoria aguda en niños que acuden a un centro de desarrollo infantil. Salud pública Méx [online]. 2002, v. 44, n. 3 [cited 2008-12-05], pp. 201-206. Available from: [6]. ISSN 0036-3634. doi: 10.1590/S0036-36342002000300002.
  17. a b c d Torres Morera, Luis Miguel (2002). Tratado de cuidados críticos y emergencias (en español), Arán Ediciones, pp. 2098-2099. ISBN 849591302X.
  18. a b Udeani, John (septiembre de 2007). «Bronchiolitis» (en inglés). Obstructive Airways Diseases. eMedicine.com. Consultado el 5 de diciembre de 2008.
  19. a b F. Martinón-Torres, A. Rodríguez Núñez y J.M. Martinón Sánchez. Bronquiolitis aguda: evaluación del tratamiento basada en la evidencia (An Esp Pediatr 2001; 55: 345-354). Último acceso 5 de diciembre de 2008.
  20. Administración de Drogas y Alimentos: Palivizumab for Intramuscular Administration (en inglés). Último acceso 5 de diciembre de 2008.

Diagnostico y manejo de la hiperplasia prostatica benigna

June 8th, 2010 Ruben Roa 1 comment
Prostate with a large median lobe bulging upwa...
Image via Wikipedia

Diagnosis and management of benign prostatic hyperplasia.

Edwards JL

May 15, 2008 Vol. 77 No. 10

View Abstract

Full Text

Benign prostatic hyperplasia is a common condition affecting older men. Typical presenting symptoms include urinary hesitancy, weak stream, nocturia, incontinence, and recurrent urinary tract infections. Acute urinary retention, which requires urgent bladder catheterization, is relatively uncommon. Irreversible renal damage is rare. The initial evaluation should assess the frequency and severity of symptoms and the impact of symptoms on the patient’s quality of life. The American Urological Association Symptom Index is a validated instrument for the objective assessment of symptom severity. The initial evaluation should also include a digital rectal examination and urinalysis. Men with hematuria should be evaluated for bladder cancer. A palpable nodule or induration of the prostate requires referral for assessment to rule out prostate cancer. For men with mild symptoms, watchful waiting with annual reassessment is appropriate. Over the past decade, numerous medical and surgical interventions have been shown to be effective in relieving symptoms of benign prostatic hyperplasia. Alpha blockers improve symptoms relatively quickly. Although 5-alpha reductase inhibitors have a slower onset of action, they may decrease prostate size and alter the disease course. Limited evidence shows that the herbal agents saw palmetto extract, rye grass pollen extract, and pygeum relieve symptoms. Transurethral resection of the prostate often provides permanent relief. Newer laser-based surgical techniques have comparable effectiveness to transurethral resection up to two years after surgery with lower perioperative morbidity. Various outpatient surgical techniques are associated with reduced morbidity, but symptom relief may be less durable. (Am Fam Physician. 2008;77(10):1403-1410, 1413. Copyright © 2008 American Academy of Family Physicians.)
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Ecografia En Obstetricia y Ginecologia

May 18th, 2010 Ruben Roa No comments

ca-pub-5387861572296846 Ecografia En Obstetricia y Ginecologia -  2 Tomos

By D. A. Fleischer

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Variabilidad clinica y enfermedad tipo influenza

April 7th, 2010 Ruben Roa No comments

Vol 6. Nº 1 .
Marzo
2010

Toma de decisiones clínicas basadas en pruebas científicas

Parece que no estamos solos en la confusion, he aqui un articulo de Pediatria Basada en la Evidencia en donde muestra la variabilidad de las definiciones de ETI. El tema no es menor, ya que se propone medicar a quienes tienen ETI con antivirales que aportan poco, y tienen efectos adversos. La variabilidad clinica no solo se da solamente en el examen clinico, sino tambien cuando se interpretan radiografias, ECG, ecografias, etc. Aun en un examen de fondo de ojo. La misma se da no solo entre distintos medicos, sino aun entre el mismo observador. La propia mamografia, por solo citar un ejemplo, llega a una variabilidad del 51% interobservador y 48% intraobservador. No siempre se trata de impericia, sino que tambien depende de en que estadio este el sindrome que estudiamos. Una radiografia en una persona con persona puede mostrar signos de neumonitis, que son imposibles de diferenciar de neumonitis por otros germenes. Siempre es mas facil hablar de los errores de otros, pero me pregunto cuantas neumonitis trate con claritromicina el ano pasado, y que dio lugar a que apareciera diarrea, que tambien puede formar parte del cuadro gripal. Ciertamente la experiencia ayuda, pero el abandono de la lectura por parte de muchos medicos muy ocupados, que viven en la seguridad de sus diagnosticos suele ser mas peligrosa que aquellos que dudamos hasta de nosotros mismos.

Resumen Estructurado

Objetivo: comparar la definición de caso sospechoso de infección por el virus An H1N1entre las diferentes Comunidades Autónomas (CCAA), y valorar la validez del conjunto de datos.

Fuentes de datos: entre el 15 de julio y el 20 de agosto de 2009 se efectuó una búsqueda en las webs del Ministerio de Sanidad y Política Social (MSPS) y de las Consejerías deSanidad de las CCAA. Cuando no existía acceso a información relacionada se contactó con profesionales que pudieran proporcionarla. La búsqueda se extendió a documentos publicados en cualquiera de los idiomas oficiales del Estado.

Selección de estudios: se recopilaron los protocolos y documentos oficiales (la última versión y posteriores actualizaciones) de las distintas Consejerías de Sanidad de las CCAA y del MSPS. Se obtuvo información procedente de 16 CCAA (todas excepto Cantabria y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla). Cuando dicha información no estaba disponible en algunas zonas geográficas, se contactó con profesionales locales que pudieran complementar la información.

Extracción de datos: se realizó por una sola persona. Inicialmente se detallaron las diferentes variables que definen un caso sospechoso o probable. Posteriormente, a partir de las fuentes de información, se elaboraron tablas comparativas en donde se reflejan qué variables tiene en cuenta cada CCAA, así como la Comisión Europea y el European Centre for Disease Prevention and Prevention, para la definición de caso sospechoso o probable.

Resultados principales: Se analizó y comparó (entre las diferentes CCAA) cada variable por separado:

  • Período de incubación: esta variable sólo aparece en siete de las 16 CCAA, y dentro de ellas, hay discrepancias en cuanto al tiempo (≤ siete días, siete días o entre uno y siete días).
  • Forma de comienzo o presentación: solo aparece en cuatro CCAA, en tres como inicio súbito y en una como “en menos de 12 horas”.
  • Fiebre: como síntoma cardinal que es, aparece en prácticamente todos los protocolos (excepto uno), pero de diversas maneras. En algunos como > 38º, en otros como ≥ 38º, en uno como > de 37’5º y, en el resto, como “fiebre o febrícula” sin determinar punto de corte.
  • Otras manifestaciones clínicas: el conjunto de sintomatología acompañante es definido de forma muy dispar, existiendo cinco formulaciones diferentes.
  • Otras causas descartadas: en la práctica totalidad (11 de 16) no consta esta variable.
  • Criterios epidemiológicos: este criterio hace referencia a si, aparte de la sintomatología, el paciente ha estado en “un ambiente epidemiológico” favorable para el desarrollo de gripe pandémica. En cuanto a esta variable, existen diferencias significativas entre CCAA:diez no la tienen en cuenta y las seis restantes sí, de diferente forma cada una de ellas.
  • Neumonía: esta variable se tiene en cuenta en diez CCAA.
  • Fallecimiento: este criterio se recoge en las mismas CCAA que el ítem anterior.

Conclusión: existe una gran disparidad entre las diferentes CCAA en referencia a los criterios para definir “caso sospechoso o probable”de infección por el virus gripal AnH1N1, que conlleva al registro de casos diferentes (según en qué CCAA se recojan los datos). Yeste hecho pone en duda la validez de la información acumulada, a partir de la cual se extraerán conclusiones. Parece necesario el liderazgo de una institución u organismo situado competencialmente por encima de las CCAA – como podría ser el Consejo Interterritorial de Salud – con el fin de aunar criterios diagnósticos y poder recoger datos epidemiológicos de forma homogénea.

Conflicto de intereses: no existe.

Fuente de financiación: no consta.

Comentario Crítico

Justificación: la aparición de un nuevo virus gripal, el AnH1N1 en abril de 2009, la extensión de la nueva gripe por todo el planeta y la posterior declaración de pandemia, junto al temor inicial de que la nueva gripe pudiera ser una enfermedad de elevada morbimortalidad, fueron motivos suficientes para que todos los países del mundo elaboraran sus planes de preparación y respuesta. Dentro de estos, un criterio fundamental fue definir qué se consideraba caso de sospecha de gripe, el primer paso para conocer la magnitud de la enfermedad. En España las competencias en materia de sanidad están transferidas a las CCAA. Parece fundamental que existan unos criterios únicos y uniformes en todas las zonas geográficas del territorio. El presente estudio intenta determinar si verdaderamente esa necesaria unidad de criterio ha existido en todas las CCAA.

Validez o rigor científico: este estudio podría considerarse como una revisión sistemática de características especiales. Por la peculiaridad de su objetivo, se buscó información en sitios web de fuentes sanitarias oficiales, tanto del MSPS como de las diferentes CCAA. La búsqueda se realizó en las páginas web de los distintos organismos. Cuando la información no estaba disponible, se contactó con profesionales sanitarios que pudieran complementar la información. Se recuperó información publicada en los cuatro idiomas oficiales del Estado (castellano, catalán, gallego y euskera). Por lo tanto, puede considerarse que la búsqueda fue exhaustiva y rigurosa.

Importancia clínica: los resultados de este estudio ponen de manifiesto la existencia de una gran variabilidad inter-CCAA en cuanto a la definición de caso de sospecha de gripe. No hemos encontrado que esta situación se haya dado en otros países, en los que ha existido una sola definición.
Las consecuencias de esta variabilidad pueden ser graves ya que se ha podido, según la mayor o menor rigurosidad de los criterios, infra o sobre-estimar la incidencia de la enfermedad según el territorio. La multiplicación de planes de preparación y respuesta (al menos uno por CCAA más los del MSPS) ante la gripe pandémica debe ser motivo de reflexión por el consumo de recursos humanos y económicos que han representado (y siguen representando). Otros ejemplos de variabilidad en España son, por ejemplo, la existencia en España de 19 calendarios vacunales diferentes3, hecho no justificable por motivos científicos y fuente de agravios comparativos y de inequidad del sistema sanitario. La variabilidad injustificada es un problema que se extiende a otras facetas de la sanidad; valga como ejemplo el caso de las adeno-amigdalectomías, con cifras que en España oscilan entre 2,95 inter­venciones por 10.000 niños y 39,20 intervenciones por 10.000 niños según la zona geográfica4.

Aplicabilidad en la práctica clínica: los resultados de este estudio deben mover a la reflexión a nuestros responsables políticos. Ante determinados problemas de salud es preciso que exista unidad de criterio entre MSPS y CCAA. Quizá sea el momento de plantear la unificación, en un solo organismo sanitario oficial de ámbito estatal, de algunas competencias sanitarias esenciales, como sucede en otros países1,2. La respuesta dispar y heterogénea ante la gripe pandémica o la existencia de 19 calendarios oficiales en España son sólo dos de los motivos que recomiendan plantear esta posible solución.

Conflicto de intereses de los autores del comentario: no existen.

Bibliografía

  1. Health Protection Agency.Pandemic (H1N1) 2009 Influenza: information for health professionals. Clinical diagnostic criteria [consultado 2 mar 2010]. Disponible en http://www.hpa.org.uk/HPA/Topics/InfectiousDiseases/InfectionsAZ/1240812234677/#diagnostic_crit
  2. Australian Government’s Health Emergency website. Commonwealth Department of Health and Ageing H1N1 Influenza 09 (PROTECT PHASE) Summary Sheet for General Practitioners [consultado 2 mar 2010]. Disponible en http://www.healthemergency.gov.au/internet/healthemergency/publishing.nsf/Content/976EAFFBD7F009F5CA25763C001A6F7C/$File/GP%20summary%20Sheet%20PROTECT%20phase%20-%20190609%201030.pdf
  3. Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. Calendarios vacunales españoles [actualizado 18 nov 2009][consultado 17 feb 2010]. Disponible en http://www.aepap.org/vacunas/calvaces.htm
  4. Oterino de la Fuente D, Castaño Riera E. La amigdalo-adenoidectomía infantil después de Glover. AVPM [consultado 17 feb 2010]. Disponible en http://www.atlasvpm.org/avpm/nodoUser.navegar.do?idObjeto=27&hijos=6&indice=1&subindice=0&nieto=50&marcado=1&vienede=ppal

Cómo citar este artículo

Buñuel Álvarez JC, Murga Cabero S, Cortés Marina RB. Definición de caso de sospecha de gripe en España: un ejemplo de variabilidad injustificada e injustificable Evid Pediatr. 2010;6:7.

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